DAME TU CIELO,
QUE ME VUELVE
LOCO
- ¿Tu verdad?
- No. La verdad.
- Y ven conmigo a buscarla
- Antonio Machado y Álvarez
- Demófilo
Si hubiera que rechazar y condenar todo cuanto pueda ser -o parecer- incompleto o insatisfactorio para algunos, sería obligado ir directos al suicidio. ¿O hay quien se cree completo, perfecto, dueño de una verdad que debe ser asumida por todos, porque es "su" verdad? Es tanta exigencia como exigir a todos el mismo nivel de conciencia. Acaso muchos no hayan mirado hacia dentro con seriedad. En 1975, el mayor nivel de andalucismo existente carecía del nivel de información que hoy gozamos. Lo nuestro era, con mucho, un sentimiento. ¿Y qué? ¿Qué tiene de malo el sentimiento? El sentimiento puede ser previo a la conciencia; y, como tal, es un camino seguro para llegar al nacionalismo.
Rechazar ahora el sentimiento de otros porque, sólo como sentimiento, no llega al "rango" de conciencia nacionalista que se supone a sí mismo el rechazador, es negarnos a nosotros mismos. Y cortar de raíz la posibilidad de que ese sentimiento avance y pueda convertirse en posicionamiento político consciente. Bien está discutir civilizadamente, en busca de la verdad; bien está facilitar información a quienes sientan algo por Andalucía, aunque "no lleguen al nivel de conciencia" de que presumen otros; afortunados ellos. Pero despreciarles, ensañarse en la crítica, no va a aumentar el número de defensores de lo andaluz. Todo lo más podrá asustarles y apartarlos del camino comenzado. En cada uno de nosotros está el promover conciencia, ampliar el número de andalucistas, o cercenarlo. Pero luego más valdría callarse.
En la redacción de EL QANDIL DE ANDALUCÍA, estamos dispuestos a difundir todo cuanto se haga para enaltecer a nuestra tierra, todo cuanto pueda contribuir a crear consciencia, a activar el orgullo de ser andaluces. Puede que alguien, convencido de poseer la única y absoluta verdad, se complazca en rechazar todo aquello que no se ajuste milimétricamente a su particular y riguroso "convencimiento nacionalista a su propia medida". Puede ser. Nosotros pensamos que Andalucía necesita que sus habitantes vayan tomando consciencia de sí mismos. Andalucía necesita andaluces andalucistas, para que no se nos siga castigando con el sambenito de que aquí "no hay conciencia nacionalista". Precisamente por eso mismo, porque necesitamos un nivel de conciencia mucho mayor del que disfrutamos en este momento, queremos promover todo cuanto pueda ayudar a ir arrancando, despertando esa conciencia desde abajo. Por eso nos creemos en la obligación moral de apoyar todo cuanto pueda contribuir, aunque sea en mínima medida, a despertar el sentimiento andalucista. Todo cuanto despierte el orgullo de ser andaluces.
Habrá muchas cosas que no se ajusten a los cánones ortodoxos de más de uno (y de una). Pero dejemos el integrismo para otros, que por ese camino va a ser muy difícil ir ganando adeptos. Permitámosles el posible error, que a veces sólo será una diferencia de criterio; seamos generosos, que nadie se crea omnipotente; consideremos la necesidad de llegar a la verdad y no cortemos a nadie el camino porque aún no la hubiera alcanzado plenamente. Reconduzcamos nuestra energía: todo el tiempo dedicado a exigir ortodoxia a los demás, todas las críticas que dedicamos a quienes -en una u otra forma, en mayor o menor medida- defienden más o menos lo mismo que nosotros, lo desperdiciamos. Es tiempo desperdiciado porque debería aplicarse a descubrir a los verdaderos enemigos de Andalucía y de lo andaluz. Porque mientras discutimos entre nosotros, vienen los depredadores a destruirnos a dentelladas. Porque exigir a los demás nuestra propia y expresa forma de entender las cosas -en este caso nuestro "nivel" de andalucismo- podríamos estar despreciando y coartando un andalucismo ascendente.
Dejemos que la gente aprenda, que descubran Andalucía. Que se descubran a sí mismos. Y si en el camino tienen algún fallo, absoluto o relativo, sepamos disculparlo y, en la medida de lo posible, ayudar a repararlo. Pero seamos conscientes que no se ayuda con crítica ácida, con acusaciones que -repetimos- deberían ir dirigidas a quienes se enfrentan a nosotros para desposeernos de lo que nos pertenece, antes que a quienes están en el camino de defender Andalucía, aunque su defensa pueda parecernos insuficiente. Es nuestra obligación distinguir entre cualquier tipo de andalucismo naciente y la negación interesada de lo andaluz, para que la crítica a lo primero no nos impida combatir al verdadero enemigo.
Guardemos nuestra energía para enfrentarnos al enemigo común, en vez de gastarla en destruir andalucistas "de distinto nivel, de menor rango", porque, mientras se actúa de esa forma, se deja a aquellos las manos libres.
Seamos generosos. Seamos inteligentes. Seamos firmes en la defensa de lo nuestro. Unamos esfuerzos. Seamos andaluces. Preocupémonos de todo cuanto puede unirnos en beneficio de nuestra tierra, en vez de buscar cualquier pequeño resquicio que pudiera separarnos. Pongamos a un lado andalucismo, nacionalismo, independentismo y todos los ismos que se quieran, para poderlos enfrentar al otro nacionalismo: el español y el naciente europeo. Defendámonos a dentelladas de las dentelladas con que estos nos atacan.
Vamos a empezar a valorar todo cuanto pueda contribuir a crear conciencia andaluza, por muy leve o suave que pueda ser:
Vean y escuchen al Andalus, cantado por David Bisbal.
http://www.youtube.com/watch?v=eMg1LYFzq4s&feature=related
Hemos elegido esta versión porque es una de las de mejor sonido. Hay otras, porque el público ha cantado "al Andalus, al Andalus, me vuelves loco / dame tu cielo pero poco a poco" en Barcelona, Bilbao, Madrid, Londres...; y sigue
- "hubo muchos que quisieron conquistarla
- y otros tantos se quedaron hechizados
- sólo con mirarla
- aunque hace tiempo nadie ha vuelto a verla
- yo sé que ella no es un leyenda".
- "al Andalus, al Andalus,
- llevo tu nombre de norte a sur
- al Andalus, eres la luz
- que deja ciego al que te mira"
Hace años, muchos ya, otro andaluz, este de Graná mantuvo viva la llama con sus canciones. Esta no fue la única, quizá sólo la más significativa:
http://video.google.es/videoplay?docid=3665019347183637650#docid=-7401498236021640527
Pero hubo otras:
- "Ustedes tienen sol
- gracia pa viví.
- vino, playas y flamenco.
- Sí, mucha gracia pa derramarla
- por las vendimias del Rosellón.
- ¡Viva la grasia de Andalucía!
- con pasaporte de emigración"
Si Luis XIV cosiguió dominar a su díscolo primo cuando le hizo bailar en una de las clases dirigidas por Lully ¿por qué no podemos empezar a decirle al mundo que nos sentimos orgullosos de ser andaluces? No será lo único, no debe serlo. Pero no podemos olvidar la música, el día que eso ocurra habremos dejado de ser nosotros. De la misma forma, frente al complejo de "hablar mal", todavía presente en muchos, ¿por qué no la reafirmación de que somos quienes somos y queremos serlo, sin que por eso renunciemos a ninguno de los derechos históricos que nos asisten? Porque la reafirmación no va contra el derecho, al contrario. Y la reafirmación puede ser un buen camino para que los más concienciados seamos capaces de llevar un mensaje andalucista en positivo a los demás.
Que una marca andaluza valore Andalucía es motivo para sentirse orgullosos. Pese a las posibles faltas que pudiera tener. Siempre será mucho mejor que la ignorancia a que la someten otras.
http://www.youtube.com/watch?v=Rf3KwoDL33M&feature=player_embedded
A estos seguirán otros; debemos empezar a valorar lo pequeño; lo primero que llega a la gente. Añadamos después. Añadir es mejor que cuestionar