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  EL DRAMA DE LA GUERRA

NIÑOS SOLDADO EN ESTADOS UNIDOS

     Nuestra capacidad de sorpresa no rebosa. Es imposible, con la cantidad que nos deparan los acontecimientos. La cantidad y el volumen de cada una, que aquí no cabe hablar de calidad. Si hasta ahora nos hemos sorprendido, enervado, sentido molestos, rebelado ante la utilización de menores en las distintas guerras que salpican el tercer mundo ¿qué haremos ahora? La utilización de niños, condenada por cientos de organizaciones (Shave the Children, Aministía Internacional y otras muchas), gobiernos y por todas las personas con conciencia en el mundo, merece repudio por cuanto tiene de destructivo para la conciencia infantil, para su formación como humanos.

  Calificada como la peor clase de esclavitud, el reclutamiento de menores como niños soldados es una de las mayores lacras de nuestro tiempo. Se calcula que cerca de 250.000 niños y niñas en todo el mundo son forzados a convertirse en combatientes y tomar parte en la oscura realidad de la guerra. Sin embargo, aún así hay esperanza para aquellos que sobreviven y logran escapar. Una luz al final del camino que según Radhika Coomaraswamy, representante del Secretario General de la ONU para niños y conflictos armados se debe en gran parte gracias a la labor de comunidades religiosas y, en especial, de la Iglesia Católica que gracias a sus extensas redes, está creando una conciencia colectiva vía la educación, que ayuda a proteger y prevenir a que los niños sean reclutados

De: Nómadas,ABC.es

     Quien quiera que luche contra esta lacra promovida por seres deshumanizados contará con nuestro apoyo y pensamos que debería contar con el apoyo de todos, independientemente de las diferencias ideológicas o religiosas que puedan separar.

 
En el caso de Sierra Leona, donde llevo 17 años, esos niños eran secuestrados en sus aldeas o escuelas cuando los rebeldes atacaban. Los raptaban y luego los tenían en sus campamentos de la selva trabajando para ellos... Esclavizados, sí. Sí. Hasta el momento en el que se consideraba que ese niño podía ser entrenado para soldado. Entonces los enviaban a campos de entrenamiento y se les enseñaba a manejar las armas y técnicas de guerrilla y supervivencia.
Los empezaban a entrenar con nueve o diez años, pero raptados los había de cuatro o cinco. En nuestro centro hemos recibido niños que ni siquiera sabían decir de qué aldea venían.
A menudo se les obligaba a volver a su aldea a matar a su padre o a algún miembro de su familia, para romper el posible nexo que pudiera haber quedado entre el niño y los suyos. Es una forma de manipulación muy bien estudiada, porque ese patrón se está repitiendo en muchos países del mundo. ¡Una técnica para convertirlos en auténticas máquinas de matar!

Declaraciones de Chema Caballero al diario ABC, el 8 de mayo de 2009

    Los testimonios, opiniones, reportajes, son tan extensos como inútiles, según se desprende del mantenimiento de tan nefasta actuación. Pero hay una explicación: esto se hace por guerrillas, terroristas, traficantes; y, todo lo más, por gobiernos de países incultos, empobrecidos por las continuas guerras de clanes. Afortunadamente, quienes vivimos en el "primer mundo" podemos protestar dignamente porque aquí eso no pasa.

     Deducción demasiado rápida... ¿No pasa eso?

     Estados Unidos (sí, el gigante americano; el "gendarme" universal) lleva hace tiempo un programa de adiestramiento para niños a partir de los ocho años. No es broma ni "manía persecutoria". El reportaje, extenso y  documentado, fue publicado el pasado 3 de enero de 2010 en el dominical XL Semanal. Los "Young Marines" constituyen una forma de captar menores para su ejército. Menores que, al estar adiestrados desde tan corta edad, no sólo se hacen resistentes, sino, sobre todo, inquebrantables al servicio.

     Reciben un entrenamiento similar al de los marines adultos, con las mismas pruebas y el mismo régimen castrense, riguroso, duro, estricto. Por ejemplo: si un niño habla durante una sesión de gimnasia, debe permanecer con los brazos en alto hasta que desfallezca; es sólo una muestra.

     En la dura e inculta Edad Media, Turquía formó uno de los cuerpos de ejército más temibles y temidos de la historia: los jenízaros. Niños secuestrados o comprados en la Europa conquistada, que eran adiestrados física y moralmente a su medida. Los jenízaros se debían ciegamente al Sultán; eran esclavos que contaban con una alimentación especial, muy superior a la de otros guerreros y para quienes morir por el Sultán era un honor. Previamente les habían inculcado las ideas religiosas que les permitieron desarrollar tal ferocidad en la batalla.

     Les faltaba un detalle: el "¡Señor; Sí, Señor! ¿Hay otras diferencias?