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LA OBJECION FISCAL MILITAR: UN DERECHO Y UN DEBER DE LA HUMANIDAD

Como todo el mundo sabe, a final de  junio finaliza el plazo para presentar la Declaración de la renta. Pero lo que la mayoría a lo mejor desconoce, o no cae en la cuenta es que un alto porcentaje de sus impuestos van desviados a las arcas del Ministerio de Defensa que, entre otras cuestiones, servirán para la compra de material militar e incentivar la industria militar que vende productos armamentísticos a terceros países que, normalmente, invierten poco en Educación y Cultura o a Estados como Israel que las utiliza para asesinar a niños en la Franja de Gaza; por consiguiente, somos responsables indirectos de que existan guerras, mueran personas y que personas sin escrúpulos y sentimiento humano, vivan bien a costa de armas que asesinan, destruyen, eliminan vidas. Por eso es un derecho de los contribuyentes —de la ciudadanía, del Pueblo— el manifestar y ejecutar la objeción fiscal militar.

La explotación económica y la miseria, se extienden por doquier a lo largo y ancho del planeta y ahora, agudizadas las situaciones por la crisis de la robanización —no globalización— y el fracaso del Capitalismo como modelo social y económico; ya es hora de que la Humanidad, la Ciudadanía, mire al frente y levante la cabeza para manejar y distribuir los bienes, así como la auténtica solidaridad que hace falta en todo el Planeta. Y una de esas decisiones sería eliminar todos los gastos militares en cada nación del Mundo.

En el año 2005, el gasto en defensa de Estados como Omán, Arabia Saudí, Israel, Burundi y Madagascar representaban el 12,3%,, 8,2%, 8%, 6,1% y el 5,3% respectivamente de sus Productos Interiores Brutos (PIB). Y el mantenimiento de un numeroso ejército como el de: China, 3.800.000; India, 2.600.000; Estados Unidos, 1.500.000; Rusia, 1.400.000; Corea del Norte, 1.300.000; etc., supone un añadido más al gasto en Defensa y en efectivos militares. Una bestialidad si observamos la carestía de recursos mínimos que hay en muchas naciones africanas, asiáticas y de Sudamérica.

Ahora que tenemos la crisis económica encima, los más desheredados de la tierra son los más perjudicados; los habitantes de los países en vías de desarrollo y los inmigrantes de Europa que se quedan sin trabajo como los autóctonos. La avaricia del capitalismo feroz ha sido el culpable de esta situación; ¿cuándo cambiará la Humanidad? Creo que ahora es un buen momento para reflexionar y dar un giro mental a nuestras neuronas y poner más ahínco en la solidaridad verdadera y dejar de producir armamento; por tanto, un buen paso sería ayudar a los Pueblos que necesiten salir de la hambruna, sequía, ignorancia y desarrollo para luego, eliminando el gasto militar, producir e invertir en esos países con la finalidad de que ellos mismos sean los que puedan sacar adelante, posteriormente, a sus ciudadanos. Mahatma Gandhi decía que “el primer principio fundamental de la no violencia se basa en abstenerse de la explotación en cualquiera de sus formas”. Por desgracia, hay Estados, como por ejemplo el estadounidense, que continúa con esa ‘técnica explotadora’ aunque sea Obama el presidente y, ahora mismo, está iniciando un nuevo proceso de depredación con el continente americano, es decir, Centroamérica y Sudamérica.

Andalucía siendo una nación cultural y pacífica, aunque invadida por la presencia de los ejércitos extranjeros como el británico, el español y el estadounidense, podría ejercer esta práctica de la objeción de forma generalizada entre los millones de andaluces y andaluzas que declaran a Hacienda y que viven en nuestro país, más aquellos que vivan en otros países del Estado español, Europa o resto del Mundo. Quizás esa puede ser, entre otras por supuesto, una distinción del soberanista andaluz respecto a los que abogan por la violencia, la creación y la venta de armamento y la opresión a los Pueblos Culturales .

Y, revertiendo esa cantidad simbólica a una asociación, organización social o cultural, estaremos colaborando en la reconstrucción de Andalucía como un Pueblo capaz de asumir su propio destino y solidarizándonos con otros Pueblos o ayudando a entidades que prestan su tiempo y esfuerzo a los demás. Porque como decía Gandhi: “una federación mundial sólo puede erigirse basándose en la no violencia”. Cuando hacemos la Objeción Fiscal, desviamos una cantidad de nuestros impuestos hacia fines no militares como a una asociación u organización que ayude a favorecer el desarrollo económico, educativo y cultural de un Pueblo; y lo hacemos constar así en nuestra declaración. No es una deducción, sino un ingreso. De ahí que se acompañe del resguardo del banco. Al realizar la declaración, en una de las casillas no utilizadas, pones encima <<por objeción fiscal a los gastos militares>> y se indica la cantidad en el recuadro donde se deba colocar. Normalmente, se ingresa una cuota fija de 84€ (en protesta por los 84 países empobrecidos por la deuda externa). Y acompañas una declaración escrita al delegado provincial de Hacienda en la que explicas los motivos de la objeción. Y, cuando seamos miles y millones, podamos decir como Blas Infante: “Vengan los hombres creadores de humanidad; los inflexibles de la Justicia y del Bien: los pedagogos escultores de una gran conciencia”.

Para mayor información entra en las páginas web: www.aspa-andalucia.org, www.antimilitaristas.org, www.lacasadelapaz.org, www.ecologistasenaccion.org y/o  www.nodo50.org/objecionfiscal.