EL BONO, HERMANO CULTURAL

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Ya está aquí. Era famoso antes de salir a la luz: el bono cultural o lo que es lo mismo, un nuevo método para comprar votos.

En plena crisis, con el final de las subvenciones europeas en puertas y con el aumento del paro, el salvavidas que se le ocurre al Régimen de los hombres y mujeres de Manuel Chaves es el de regalar consumo; y qué mejor ocasión que el día en el que los jóvenes cumplen la mayoría de edad -de voto, principalmente-, cuando se están formando y decidiendo su tendencia ideológica y política. Goebbels debería estar muy orgulloso del gobierno de la Junta por llevar a la práctica su teoría.

Como se suele decir, matan varios pájaros de un tiro, por un lado, ganan votantes e incluso militantes para las próximas elecciones municipales y autonómicas, también empujan hacia el consumismo a unas almas que se inician en el mundo de los adultos y, por último, el bono servirá para todo tipo de cultura menos para la andaluza, porque ya Canal Sur influye en sus mentes para que no tengan presente el interés por nuestro pasado y personalidad cultural, histórica, etc.

En el Estatuto de Autonomía, el artículo 10 -en sus puntos 3 y 4- recoge la responsabilidad y la obligación de fomentar la Cultura, Historia y Lengua andaluza, pero para el PSOE esto se traduce en folklore, en defender hipócritamente el habla ante ataques exteriores y en crear ahora este bono que es una deformación malévola y perniciosa de ejecutar en la práctica, según ellos, aquel artículo de cara a la galería, pero no de un modo claro y sincero.

¿Piensan que nos chupamos el dedo o qué? ¡Ya está bien de dictamocracia en Andalucía! Lo que hace falta es la creación de puestos de trabajo y no bonos culturales, porque ahora mismo la primera necesidad de miles de familias andaluzas es la de comer y conseguir lo suficiente para pagar la hipoteca mensual y no ir al cine o consumir compulsivamente .