Todos los
nombres
La verdad como memoria histórica.
- Manuel Ruiz Romero
- Doctor en Historia Contemporánea.
- Centro de Estudios Históricos de Andalucía.
Recala en Jerez las jornadas “Todos los nombres” que Cajasol y CGT-Andalucía llevan años promoviendo por toda nuestra Comunidad. Se trata de una experiencia pionera, imitada y aplaudida en otros territorios del Estado por la que se confecciona una gran base de datos pública sobre quienes sufrieron la represión del franquismo. En este caso, se anuncia la presentación de unos 3.000 registros vinculados a Jerez. La oportunidad que tiene nuestra ciudad es obvia para reencontrarse con su pasado y despejar la oscuridad sobre un tramo de historia que necesita ser abordado con seriedad. Todo lo que no sea una percepción objetiva, rigurosa y documentada de los hechos referentes a la insurrección anticonstitucional y sobre la resistencia de una izquierda movilizada para una guerra civil, será un nuevo acercamiento retórico, fácil, publicitario y partidista a la cuestión. Las victimas de uno u otro signo exigen justicia, reparación, dignidad y perdón. Nunca el olvido o el pasar página, por si mismos, serían capaces cicatrizar tanta herida que aún se invoca perversamente hasta para inclinar emocionalmente el sentido de un voto.
Se impone la luz pues para aclarar unos hechos. Va siendo hora: en jerez y en otros puntos de una Andalucía donde los primeros meses del golpe fueron vitales y rodeados de una cruel intensidad. Es necesario entenderlo así más allá de los conocidos Blas Infante o García Lorca con los que muchos, entonces más niños, descubrimos durante los últimos años de la Dictadura, la ilegalidad de un golpe militar junto su crueldad represora así como su calculado y transmitido mensaje de redención propio de toda dictadura.
Sólo una profunda reflexión colectiva ante los hechos –sobre sus antecedentes, circunstancias y consecuencias- nos abrirá las puertas a una catarsis sociológica capaz de superar en muchos pueblos y ciudades el miedo y dolor que esconden –todavía hoy- aquellos tres años de conflicto fratricida donde España se convirtió en el prólogo interesado del segundo gran conflicto bélico mundial.
Entre la educación en valores y una práctica formación para la ciudadanía, este tipo de actividades didácticas, representan una oportunidad para evaluar nuestro pasado y sacar conclusiones de futuro. La paz y el diálogo entre pueblos e individuos, respeto al pluralismo y a la promoción de los valores democráticos y cívicos deben ser globalizadas.
Y con la Jornadas también, el homenaje a todos los que se vienen dejando la piel y los ojos en la búsqueda de datos; a quienes por encima de monumentos ajenos a la ciudadanía y dificultades en el acceso a los fondos: se manchan las manos del polvo de archivos y manuscritos. En este mundillo de la historia sólo las horas de solitaria investigación ofrecen una solera contrastable a los resultados. El resto es pura demagogia u oportunismo político que sólo impulsa injustificados recelos, ajenos, en muchos casos, a la necesidad de verdad e información que esconden aún hechos y nombres concretos para muchas personas ávidas de reencontrase con un pasado que también es el nuestro.
Lástima también –hay que recordarlo aquí- que cuando nos reencontramos con la historia, en gran parte de los casos sean sólo para conmemorar batallas (Trafalgar, Bailen,…) o expulsiones intransigentes de otras culturas o religiones (tomas castellanas de ciudades andalusíes). Y lo hagamos justo potenciando aquellos valores militaristas y violentos, de intolerancia en suma, que los propiciaron irracionalmente en su día.
Jerez está de enhorabuena. Entre tanto cultureta ávido de palabras sin compromisos e intelectuales adscritos a la nómina del poder ve la luz una iniciativa que se suma a otras investigaciones existentes y publicadas. Que se une al esfuerzo de algunas otras asociaciones que también merecen la gratitud de la ciudadanía a su esfuerzo. Se hace necesaria una base de datos pública, lo más completa posible y fiable. El resto es la sonrisa bufona, la foto mercantil y engañosa, el argumento crispado que poco nos vale para afrontar con objetividad, paciencia y justicia los hechos derivados del golpe militar del 18 de julio.